Marcelo Díaz Rodriguez, es un trota mundo Uruguayo radicado ahora en el país vasco, socio fundador de Gondolin Kluba, el primer club de sup del País Vasco. Ha sido nombrado presidente honorífico por este colectivo y no para ni un segundo de remar ni en tierra ni en agua con tal de hacer posible los sueños y ganas de ser agua…
Hace poco tiempo tres personas muy queridas en mi entorno han atravesado diferentes accidentes o intervenciones quirúrgicas que te hace primero agradecer tu propia salud y luego pensar como son los mecanismos de salud y recuperación y de que dependen. Preguntándome si podríamos o no ayudar o intervenir de forma positiva superando las expectativas científicas de recuperación.
“The cure for anything is salt water - sweat, tears, or the sea”.
Isak Dinesen
Sinceramente recuerdo esos baños, de agua salada caliente como un comienzo a otra parte de nuestra vida luego de una gran perdida y puedo asegurar que nos curo un poco a ambos.
A partir de esos baños, que repetíamos rutinariamente cada semana, recuperamos parte de la alegría por la vida y también parte de la esperanza por animarnos a probar nuevamente. Aunque la ciencia no te aseguraba que lo ocurrido se volviera a repetir. El ánimo había cambiado y la muerte no estaba presente en todas nuestras acciones.
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Mi mujer Ane, remando en las afueras de la bahía de Donosti, en "nuestro lugar"...
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Si al dolor de la perdida, si a la avería de tu cuerpo, si a la amargura de ciertos momentos le pones agua salada y mucho amor… lo demás viene solo.
El segundo caso que quiero contar, habla más del poder del mar y del poder de la mente. Me he terminado de enterar de varios detalles increíbles de este accidente de uno de mis mejores amigos vascos recién ayer. El susodicho ha dedicado años de su vida al salvataje marítimo y varias diferentes funciones relacionadas con la asistencia médica en casos de urgencias extremas. En este caso, acompañando a otro patrón en una lancha de rescate, y a pesar de sus expresas indicaciones al patrón… no pudo evitar un choque casi mortal que dejó a todo el personal de la embarcación casi a la deriva y knock out y él con el femur destrozado, unas costillas quebradas y varias averías más seguía dando ordenes y marcando el protocolo de seguridad necesario en tal situación de emergencia.
A decir del médico de emergencias que le atendió en la orilla cuando finalmente llegaron a tierra: “nunca había estado en una situación tan extrema donde el accidentado era quién daba las ordenes y yo como médico tenía que adaptarme a sus indicaciones”. La adrenalina y el total control de su cuerpo le permitieron atravesar lo peor del momento. Ordenar el caos inmediatamente luego del accidente, inmovilizarse la pierna quebrada por si mismo y darle indicaciones precisas a todo el personal sanitario de lo que tenía en su cuerpo. Hoy es el día que ya han pasado unos años de esto y se recupera con increíbles avances de su operación de cadera. Seguramente con la fuerza de la mente de este amigo, las grapas se salgan solas. Y en breve se meta al agua a nadar.
El tercer caso, el más lejano por que vive a 100km de casa es el que más ha conmocionado a la comunidad surfera vasca en estos últimos años. Un conocido waterman todoterreno, cometió un fallo de confianza o un descuido accidental al no comprobar la profundidad de la ría y al zambullirse para refrescarse, luego de remar con un cursillo durante un par de horas, quedó literalmente clavado en el poco fondo que tenía la ría. El impacto fue tan explosivo que quedó temporalmente paralizado dentro del agua. Su fuerza y su mente le salvaron por que se tuvo que quedar reteniendo la respiración hasta que otro de los instructores le sacó con muchísimo cuidado dándose cuenta de lo peligroso de la situación.
Durante varios días, dicen los conocidos que se debatió entre la vida y la muerte. Pero salió de la unidad de cuidados intensivos, seguramente por todo el amor y energía que miles de personas le estaban dedicando en sus saludos, llamadas, post de Facebook y más formas de decirle, amigo no te vayas, no te rindas que la gente te quiere y te necesita aquí dándonos todo esa alegría que siempre nos trasmites. Hoy luego de 2 meses de este casi fatal accidente el milagro de la vida y de las ganas de vivir ha podido más y este viejo lobo de mar está recuperándose y ya les mete caña a su grupo de niños para que aprovechen la ventaja que les ha dado por que como dice nuestro amigo: “gromets en poco os estoy dando caña”…
Por eso hemos focalizado tanto nuestra energía como club este año en el río Urumea. Sabemos que la sola acción de hacerle un mimo a esta vía de agua de nuestra ciudad, no solo puede llegar a servir de ejemplo como tantas otras iniciativas de limpieza del litoral sino que sinceramente pueden ayudarle a entender al agua que le queremos y necesitamos mucho. Que es imprescindible para nuestra salud mental, física y que no podemos seguir haciendo oídos sordos a todos los mensajes que nos envía.
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