viernes, 4 de mayo de 2012

Somos Agua, Somos Remo ! La columna de Marcelo Diaz 01 (EUK-URU)

Marcelo Díaz Rodriguez, es un trota mundo Uruguayo radicado ahora en el país vasco, socio fundador de Gondolin Kluba, el primer club de sup del País Vasco. Ha sido nombrado presidente honorífico por este colectivo y no para ni un segundo de remar ni en tierra ni en agua con tal de hacer posible los sueños y ganas de ser agua…
Reflexiones sobre el poder curativo del mar y sobre el poder curativo de los verdaderos sentimientos. Y como no queda otra que seguir remando.

Hace poco tiempo tres personas muy queridas en mi entorno han atravesado diferentes accidentes o intervenciones quirúrgicas que te hace primero agradecer tu propia salud y luego pensar como son los mecanismos de salud y recuperación y de que dependen. Preguntándome  si podríamos o no ayudar o intervenir de forma positiva superando las expectativas científicas de recuperación.

“The cure for anything is salt water - sweat, tears, or the sea”.
Isak Dinesen

Marcelo Díaz  18 meses aprox. foto: Roberto Díaz.
    Recuerdo que un poco más crecido mi padre me prohibia terminantemente ponerme de pie a remar en su canoa, las vueltas de la vida me han permitido 30 y pico de años después enseñarle a remar de pie a mi  querido padre y amigo: somos agua!!!
El primer caso, el más cercano y más doloroso por dicha cercanía fue el de la perdida del embarazo de mi mujer.  No voy a entrar en detalles científicos por que sinceramente no hemos tenido una respuesta concreta al misterio de la vida y de la muerte de este bebé que se quedó a medio camino de sus 9 meses de gestación y decidió no vivir. Solo concentraré la energía para detallar aspectos de la recuperación de mi compañera. La primera parte, fue mucho llorar, juntos, separados, con otros. Y el saber que podríamos seguir llorando toda una vida nos llevó a pensar como curar las heridas físicas y ahí apareció la talasoterapia como una opción de no solo sanar heridas físicas internas de su matriz sino como la opción real de relajar el dolor en los baños termales que nos brindaban varios centros especializados en la Costa Vasca.

Sinceramente recuerdo esos baños, de agua salada caliente como un comienzo a otra parte de nuestra vida luego de una gran perdida y puedo asegurar que nos curo un poco a ambos.
A partir de esos baños, que repetíamos rutinariamente cada semana, recuperamos parte de la alegría por la vida y también parte de la esperanza por animarnos a probar nuevamente. Aunque la ciencia no te aseguraba que lo ocurrido se volviera a repetir. El ánimo había cambiado y la muerte no estaba presente en todas nuestras acciones.

Mi mujer Ane, remando en las afueras de la bahía de Donosti, en "nuestro lugar"...
Luego le empecé a animar a salir a remar al mar. Tenemos nuestro lugar en la costa donde despedimos al bebé, mientras asumíamos la perdida le conté a mi mujer un cuento para consolarle y explicarle que el alma del niño navegaba libremente en esas aguas. Entonces al tiempo salimos a remar juntos y saludar a aquel que había decidido irse antes que nosotros. Algunos que leen creerán que estoy loco, pero puedo aseguraros que esas visitas a dicha parte del mar nos curan otro tanto cada vez que vamos. Hay algo en la energía que decidimos dedicarle a esa parte en concreto del agua que nos es devuelta en forma de alegría y salud. El tercer paso para avanzar en este primer caso de curación fue una total locura pero les puedo asegurar que funcionó de perlas: un viaje a Hawaii. Este viaje en detalle será parte de otra entrega. No nos distraeremos del tema al cual quiero llegar.

Si al dolor de la perdida, si a la avería de tu cuerpo, si a la amargura de ciertos momentos le pones agua salada y mucho amor… lo demás viene solo.

El segundo caso que quiero contar, habla más del poder del mar y del poder de la mente. Me he terminado de enterar de varios detalles increíbles de este accidente de uno de mis mejores amigos vascos recién ayer.  El susodicho ha dedicado años de su vida al salvataje marítimo y varias diferentes funciones relacionadas con la asistencia médica en casos de urgencias extremas. En este caso, acompañando a otro patrón en una lancha de rescate, y a pesar de sus expresas indicaciones al patrón… no pudo evitar un choque casi mortal que dejó a todo el personal de la embarcación casi a la deriva y knock out y él con el femur destrozado, unas costillas  quebradas y varias averías más seguía dando ordenes y marcando el protocolo de seguridad necesario en tal situación de emergencia.

A decir del médico de emergencias que le atendió en la orilla cuando finalmente llegaron a tierra: “nunca había estado en una situación tan extrema donde el accidentado era quién daba las ordenes y yo como médico tenía que adaptarme a sus indicaciones”. La adrenalina y el total control de su cuerpo le permitieron atravesar lo peor del momento. Ordenar el caos inmediatamente luego del accidente, inmovilizarse la pierna quebrada por si mismo y darle indicaciones precisas a todo el personal sanitario de lo que tenía en su cuerpo. Hoy es el día que ya han pasado unos años de esto y se recupera con increíbles avances de su operación de cadera. Seguramente con la fuerza de la mente de este amigo, las grapas se salgan solas. Y en breve se meta al agua a nadar.

El tercer caso, el más lejano por que vive a 100km de casa es el que más ha conmocionado a la comunidad surfera vasca en estos últimos años. Un conocido waterman todoterreno, cometió un fallo de confianza o un descuido accidental al no comprobar la profundidad de la ría y al zambullirse para refrescarse, luego de remar con un cursillo durante un par de horas, quedó literalmente clavado en el poco fondo que tenía la ría. El impacto fue tan explosivo que quedó temporalmente paralizado dentro del agua. Su fuerza y su mente le salvaron por que se tuvo que quedar reteniendo la respiración hasta que otro de los instructores le sacó con muchísimo cuidado dándose cuenta de lo peligroso de la situación.

Durante varios días, dicen los conocidos que se debatió entre la vida y la muerte. Pero salió de la unidad de cuidados intensivos, seguramente por todo el amor y energía que miles de personas le estaban dedicando en sus saludos, llamadas, post de Facebook y más formas de decirle, amigo no te vayas, no te rindas que la gente te quiere y te necesita aquí dándonos todo esa alegría que siempre nos trasmites. Hoy luego de 2 meses de este casi fatal accidente el milagro de la vida y de las ganas de vivir ha podido más y este viejo lobo de mar está recuperándose y ya les mete caña a su grupo de niños para que aprovechen la ventaja que les ha dado por que como dice nuestro amigo: “gromets en poco os estoy dando caña”…

Un claro ejemplo de que somos agua, y que según como te lo tomes será como te afecte... a unas horas del terremoto y posterior tsunami, todo el archipielago Hawaiano se preparaba evacuando la costa y movilizando sus juguetes (en este caso cargando varias canoas de 6 personas) y trasladandolas tierra adentro de la isla de Hawaii. La alerta era general, lo que se esperaba podría llegar a ser muy destructivo y el ambiente era relajado, calido y de hermandad total. Luego de cargar las canoas pedí para hacer una foto y todos pusieron su mejor cara de Aloha! Y si no lo saben el archipielago de Hawaii es el que más tsunamis ha recibido en la historia!!!
somos agua, unos más que otros of course!!!
No se si han leído algo o visto algún video sobre el poder curativo de la energía del ser humano o como le llama el Dr. Masuru Emoto: H.A.D.O. en Acción. Algunos pueden creer o no en estas investigaciones científicas orientales. Otros, los que sabemos que somos agua, los que sabemos que si nos separamos del mar nos moriríamos de a poco sabemos que como perfectamente expresó un tal Isak Dinesen : “la cura para todo es el agua salada, sean lágrimas, sudor o el mar”.

Por eso hemos focalizado tanto nuestra energía como club este año en el río Urumea.  Sabemos que la sola acción de hacerle un mimo a esta vía de agua de nuestra ciudad, no solo puede llegar a servir de ejemplo como tantas otras iniciativas de limpieza del litoral sino que sinceramente pueden ayudarle a entender al agua que le queremos y necesitamos mucho. Que es imprescindible para nuestra salud mental, física y que no podemos seguir haciendo oídos sordos a todos los mensajes que nos envía.
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