miércoles, 11 de abril de 2012

Purple Islands. La columna de Eduardo Diaz 02 (ESP)


Aqui va la segunda nota de nuestro columnista Eduardo Diaz de Second Reef en Gran Canaria, en el territorio Español. Cada mes podrán leer la columna de Eduardo Diaz aqui en Stand Up Latino.

Una historia real, una historia marcada por el tiempo y por la propia meteorología.
Un año en el que el fenómeno “La Niña” nos deja atrás un invierno seco, con mucho viento y de días que con tan solo una mano podemos contar las buenas olas. Conformándonos tan solo con sesiones donde el viento siempre ha sido el principal protagonista. Olas donde apenas hemos podido disfrutarlas por la plétora ansiedad que les genera a algunas personas cuando por fin están en el agua.
El afable swell del oeste que tan bien nos tiene acostumbrado el otoño canario, este año nos hace víctima de su ausencia.

Lo vivimos y sentimos toda la comunidad. Está a la orden del día y sin darnos cuenta somos un puño del que sabemos y entendemos de alguna manera de la situación en la que se encuentra el planeta. Desastres generados por el hombre o por la reacción e indignación de la propia naturaleza.

Islas que desaparecen por el aumento del nivel del mar. Grandes terremotos acompañados por el devastador tsunami que no perdona y la existencia de numerosos huracanes en cadena cuando están en rachas. Desastres a causa de fenómenos que la propia naturaleza nos envía con rabia por alguna razón y no porque sí.


La primavera se presenta de nuevo.
El árbol de mi jardín vuelve a tomar vida y todo parece volver a la normalidad.
Sentimos los cambios de temperatura bruscamente y debemos estar preparados.
Se despidió un invierno sin lluvias, sin dejar agua en nuestros embalses para el riego y consumo de los agricultores y de nosotros mismos.

Siento pánico por el verano. El alisio se siente agresivo y espero que el calor no haga de las suyas en la próxima estación.

No somos meteorólogos, pero tal vez el estar tanto tiempo pendientes de los partes de viento, de la lluvia y de la propias olas con el fin de poder disfrutar de una buena sesión de surf, quizás sea el motivo de estar tan pendientes y más preocupados por la naturaleza y del medio ambiente.

Enseñemos y defendamos el cuidado de nuestras playas, pero no solo en las costas y superficies, tengamos en cuenta sus fondos, sean de arena o rocosos, sus arrecifes, donde en más de una ocasión son invadidos por plásticos, oil, redes y otros materiales letales para toda la fauna que se encuentra en esta vida, en la vida marina.


Tuberías y otros tipos de desagües en mal estado, denunciados y deteriorados con líquidos residuales que terminan contaminando el agua, el agua de nuestros spots habituales, generando el cierre y uso de las playas para los bañistas o a nosotros mismos, los surfistas.

No solo estoy pendiente de poder surfear cada día, estoy pendiente de proteger nuestras playas y nuestro entorno. Un entorno donde se puede vivir y practicar el mejor deporte del mundo. Disfrutar de poder ver el agua cristalina mientras remo sobre la tabla acompañado en ocasiones de delfines en familia o de ballenas pilotos y tan natural. Esto es vida y deporte, y me siento mejor que nunca cuando surge este encuentro, un encuentro que de momento lo puedo contar pero quién sabe cuánto puede durar.

En el presente, navego en un barco con dos amigos en busca de buenas sensaciones, buscamos la bienvenida de la primavera. Lo prefiero hacer en el agua ya que las condiciones prometen.
Tres días serán suficientes y la compañía no puede ser mejor. Mi mejor amigo es fotógrafo y mi compañero en esta aventura será un jóven rider llamado Moritz con estilo y actitud.

Motiva y transmite energía verlo surfear. En el “line up” nos encontramos curiosamente solos y las barras de aguas brillantes como espejos se acercan a los dos metros.


El día parece un cuento, como si soñaras con tu mejor día de surf. Si me preguntaras que condiciones quisiera a diario, te respondería con certeza las mismas que estos tres magníficos días en Purple Islands.

No exagero ni presumo, pero he tenido suerte poder haber estado aquí en este preciso momento, solitarios, con el viento ausente y los rayos del sol iluminando el arrecife mientras espero mi turno.
Gracias vida por ofrecerme esta magia, por estar ahí cuando lo necesito. Necesito de nuevo este momento que viví y sentí por última vez quién sabe cuando. Sabes que este lugar para mi es único y me identifico afortunadamente con él. Cierto, que con el tiempo y las malas costumbres del hombre están ocasionándole cambios muy bruscos pero no puedo quedarme parado y pensando.

Es el momento, ni cuento las horas, solo me fijo en el instante en el que el mar ofrece esta perfección.
La perfección que aprovechamos al máximo, esto es surf, surf con remo, es el origen.
Un origen de vuelta al presente.

Nos vemos en el océano.
Eduardo Díaz
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