viernes, 13 de mayo de 2011

Sesión memorable: el escape preciso

texto Arnaud Frennet, fotos Angela Nardi

Vivir en una de las playas más famosa de Sudamérica no trae solo ventajas. Lamentablemente es común que los fines de semana largos, y los días de vacaciones, los spots más famosos se llenan de gente. ¡Son una lata! Claro es fácil criticar teniendo la oportunidad de meterme al agua durante la semana, pero es un hecho: La relación con el mar cambia y empieza la lucha de posición con los demás, hay frustración en el agua, tensión...y se empieza a perder el propósito básico de estar allí...que es de pasarlo bien.


Para mí, ¡no gracias!, prefiero ir a trotar o hacer otra cosa. Pero hace tiempo ya que aprendí a escaparme, a remar lejos de la tensión y aprovechar la oportunidad para "pasarlo bien" en otro lugar. A veces cerca, en la segunda ola, el beachbreak, o el close out de derecha… a veces más lejos. En fin, los días de crowd son perfectas oportunidades para salirse de la sesión mecánica de siempre y vivir nuevas experiencias.


Hace poco por un día feriado se anunciaban condiciones glass con el mar chico...quedaba claro que las olas de Pichilemu se iban a llenar.
Con unos amigos decidimos salir a recorrer y tentar la suerte hacía el sur. Y fuimos ampliamente recompensados. Tras un buen recorrido en 4x4 por las playas nos encontramos con una ola muy rápida y super glass... Y por supuesta desierta. ¡Había que puro probarla!!


En poco minutos nos encontramos todos al agua, y nos regalamos toda la mañana, en condiciones de ensueño, perfectas, una izquierda super glass que no paro de funcionar hasta agotarnos… y eso no tan lejos de las olas saturadas de Punta de Lobos y Pichilemu. Hasta daniel, nuestro amigo pescador que nos acompaño tuvo su satisfacción en ese lugar mágico.


Esa noche nadie nos sacaba la sonrisa.
La ola la bautizamos “Paraisillo”, en alusión a su similitud con la Pichilemina "Infiernillo" que estaba repleta de gente esa misma mañana.





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